El peruano que está salvando la selva amazónica

Cristian Gutiérrez (Amazonía peruana)


Cuando Cristian Gutiérrez vio con sus propios ojos los efectos de la deforestación en la selva amazónica, supo que su propósito era hacer algo para evitarlo. Árboles talados y una gran porción de bosque quemada conformaron un escenario apocalíptico antes los ojos de Cristian y su amigo, líder ashaninka, Armando. Esta es una realidad diaria en el perú, donde, según el Ministerio del Ambiente, solo en el 2019, se deforestó casi 150 mil hectáreas de bosques, el equivalente a la mitad del área de Lima Metropolitana. Esa experiencia lo dejó marcado. Con un sentimiento de impotencia, decidió emprender un camino para conservar los bosques.

Renunció a una prometedora línea de carrera en una reconocida compañía nacional para dedicarse a su verdadero propósito: hacer empresa con visión social. "Tenía todo, pero no me sentía completo. Tomé el camino de hacer algo que me llenara, aunque sabía que empezar de cero tomaría tiempo", mencionó en una entrevista para El Comercio.

Aprendió que, mientras no se generasen ingresos para las comunidades, los árboles de caucho podían caer en el abandono y ser presa fácil para los madereros ilegales. Esta mafia es responsable de la tala de más de 130 mil árboles en el país en la última década, según estimaciones de la ONG Global Witness. El problema del negocio del caucho en el Perú es que dependía del precio internacional. Sin embargo, en el 2015, Cristian fundó, junto con dos diseñadores amigos, Evea Eco Fashion, una empresa de moda sostenible que se basa en el comercio justo para adquirir caucho de comunidades indígenas. Evea paga a los productores 15 soles por cada kilogramo de lámina de caucho, más del doble del actual precio internacional, a cambio de que los bosques seas patrullados y los árboles de shiringa (de donde se obtiene el latex) se mantengan protegidos.


De ese modo, 5 años después, se logró poner en valor 2700 hectáreas de bosque amazónico y proteger 3500 árboles de shiringa, articulando 59 familias awajún y wampis que forman parte de la reserva comunal Tuntanain. En Lima, el caucho se combina con algodón orgánico, tintes biodegradables o residuos como aserrín, para fabricar canguros, bolsos y calzados con baja huella de carbono.

Comentarios

  1. Un ejemplo a seguir, como también la del científico Marino Morikawa que trabaja para mejorar las aguas del Titicaca.

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