Los tejidos naturales que empoderan a las mujeres

Pueblo Chinchero (Cusco)

Cuenta Segundina Tojta, de 68 años, que antiguamente en su pueblo solo los hombres ganaban dinero. Esto los hacía sentir superiores a las mujeres, incluso las humillaban. Sin embargo, gracias a la elaboración de tejidos, actualmente las mujeres ganan igual o más que los hombres. No solamente muchas mujeres ahora cuentan con independencia económica, sino también se han empoderado en defensa de la igualdad de género en sus familia, así como mayor participación en la toma de decisiones en sus aldeas. 

Chinchero es un pueblo ubicado en la provincia de Urubamba, departamento de Cusco. Ahí queda el taller de la Asociación de Tejedoras Kantu. Un hombre y cuatro mujeres de las comunidades quechuas circundantes exponen sus trabajos a los turistas. Chinchero es la puerta del Valle Sagrado, donde los Incas construyeron diversos monumentos para la agricultura ya que lo consideraban un lugar espléndido por sus condiciones climáticas y su ubicación geográfica. 


Segundina cuenta que fue su madre quien le enseñó a tejer. Lo primero que tejió fue una faja que, en su cultura, les protege la barriga de la entrada de malas energías. Los dibujos de los tejidos, la forma de teñir y preparar sus hilos siguen exactamente igual que cuando era niña. Esos conocimientos pasan de generación en generación. Comenta también que el principal cambio en su comunidad es que las mujeres se sientan más independientes de sus maridos gracias a este ingreso que les brindan los tejidos. 


"Gracias a nuestra independencia hemos conquistado el derecho a opinar también, ahora podemos participar y hablar en las asambleas de nuestros pueblos, ya tenemos presidentas y líderes que son mujeres", añade Segundina.

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